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lunes, 26 de julio de 2010
lunes, 14 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
lunes, 17 de diciembre de 2007
martes, 4 de diciembre de 2007
El Tercer Género

En lo que ya es un tema agotado, la homosexualidad prevalece aún en campos minados por la ignorancia y el prejuicio. A pesar de los adelantos de la ciencia y las investigaciones, la homosexualidad se muestra incluso en el presente como una realidad pseudoaceptada (no tengo idea si existe esa palabra pero la propongo), con lo cual quiero decir que es una orientación sexual validada, pero que aun no nos hace sentir plenamente a gusto con gente que se guían por dicha orientación. Quizás un ejemplo más típico es una fiesta de amigos en donde uno de ellos es gay y aunque los amigos lo respetan, da un cierto “no se que” su presencia (uso el “no se que” para que cada cual ocupe su criterio para determinar lo que siente ante dicha situación, si es que a ocurrido). Esta pseudoaceptación es bastante similar al término pseudointegración, como es el caso en sujetos con Síndrome de Down los cuales acceden a ciertos programas de trabajo para gente “especial” (como parece emplearse hoy) como meseros en restaurantes de comida rápida en algunos Mall, empaquetadores en supermercados, etc. Aunque se hable de integración, ellos no hablan realmente con nadie ni comparten vivencias, no tienen el tiempo para compartir con sus compañeros de trabajo y al final del día deben volver a sus hogares o centros de residencia, en otras palabras, realmente no se han integrado pues la interacción social es mínima.
La homosexualidad (que incluye hombres y mujeres) parece caer en límites similares y aunque no se pretende comparar homosexualidad con Síndrome de Down, si comparo las consecuencia de la entrada al mundo, de la interacción con los pares, esta supuesta aceptación-integración, pero a medias.
En Chile, como en cualquier otro país, los casos abundan y las noticias también, pero destaca el caso de los dos efectivos de la fuerza de carabineros, los cuales mantenían una relación amorosa. Aunque la re-inserción a la policía de carabineros surta efecto, el mundo que los rodea ya no será el mismo, menos en una institución donde la “hombría” y masculinidad es algo que se debe probar en el día a día. ¿Qué hay en la homosexualidad que, a pesar de ser reconocida, nos hace sentir intranquilos? Aunque no se pueda generalizar esta intranquilidad, creo que tampoco se puede hablar de una completa aceptación y naturalidad.
Como ya es de saber común, la homosexualidad en sus inicios poblaban las páginas de los libros destinados a las Psicopatologías de la Sexualidad, lo que llevo a una cacería de brujas que bastaba iniciar con apuntar con el dedo a un “sospechoso homosexual”. Hoy en día, las ciencias han comprendido que la homosexualidad es un aspecto integral y necesario para entender la historia, psicología, política y otros, de una cultura social y de la identidad de un pueblo.
Existen varias aproximaciones respecto a los orígenes de la homosexualidad, algunos connotados (aunque poco actualizado y fuera de moda) incluyen la clásica ley Darwiniana en la cual la diversidad sexual se reduce a dos: un masculino agresivo y un femenino cohibido. Otros estudios proponen que, por el contrario, esta Ley de Darwin no tiene efecto puesto que se han descubierto especies como los peces que cambian sus órganos sexuales de acuerdo a la necesidad o mamíferos que tienen ambos órganos reproductores. Para quienes creen en la evolución de las especies, la homosexualidad, transexualidad y hermafrodismo, podrían ser entendidas como una diversidad natural que se integra a las necesidades de la cultura o pueblo.
Otro enfoque se denomina
A pesar de lo anterior, la homosexualidad se encamina a ser considerada como un tercer género: hombres, mujeres y homosexuales. Aún así, y dentro de lo límites nacionales, la homosexualidad se percibe a grandes rasgos como un extraño amigable en una fiesta, alguien quien no presenta intenciones hostiles, pero del cual no se sabe tampoco que esperar (quizás estoy haciendo una descripción muy benévola o muy atrasada), lo que nos lleva a la pregunta inicial, ¿Qué hay en la homosexualidad que, a pesar de ser reconocida, nos hace sentir intranquilos?
Consiglieri
domingo, 2 de diciembre de 2007
jueves, 29 de noviembre de 2007
El Boom del Sexo Escolar

Así como el crimen se ha vuelto objeto de adoración en los medios de prensa, ya que al fin y al cabo el crimen nunca se agota como fuente de noticia; ha subido a la palestra una nueva tópica con sus ya contados anécdotas que alcanzaron el oído público, con esto me refiero al sexo en adolescentes. Por cierto, la temprana práctica del sexo no es de extrañarnos ni tampoco nos corresponde demonizar o enaltecer su función en nuestra sociedad y en la vida humana en general, no obstante, el sexo desde hace ya mucho tiempo ha salido del marco de ser una “necesidad vital” (como lo es comer) y ha entrado a las filas del vicio, casi como una actividad innecesaria y externa que una persona elige de forma egoísta para satisfacer un impulso carnal (que sin duda ocurre de dicha forma muchas veces), visión que ha sido nuestra herencia de una doctrina religiosa antigua que ha fundado su “aceptación” de Dios por medio de la “negación” de muchas prácticas vitales.
Aunque objeto de innumerables sátiras, mofas y tabúes, el sexo por sí solo no es realmente el tema en cuestión sino la edad de su inicio. Desde hace un tiempo que, con un aire de fama y galardón en medio de la desgracia, la frase “Wena Naty” ha ocupado nuestras mentes y los encabezados de periódicos y reportajes, al punto que ha establecido una línea entre el antes y el después de este boom por el sexo adolescente que ya se puede rotular como los periodos Pre y Post-Wena Naty (algo así como
Independiente de lo que vaya en aumento con estas noticias exclusivas de la temprana actividad sexual, es importante destacar lo que se degrada y se abandona al paso que nos conmovemos y sobresaltamos con las noticias de este grupo juvenil en la mira de las cámaras. ¿Alguien le ha preguntado a Naty que significa para ella tener sexo o involucrarse en actos de orientación sexual?, ¿Alguien le ha preguntado eso a cualquier joven que se ha visto involucrado en noticias públicas respecto a dicho tema?, ¿Qué pasa en sus hogares?, ¿Qué pasa en su barrio?, ¿Qué cosas ven?, ¿Qué cosas oyen? Parece que la opinión del tema la tienen los adultos y los autores y afectados por consecuente (los jóvenes) quedan en el más vertiginoso abismo del silencio, al margen de la opinión. ¿Qué se gana teniendo sexo tempranamente?, supongo que la opinión mayoritaria dirá que es una simple curiosidad que nace después de haber sido testigo de algún material o de algún hecho que incitara explorar la sexualidad, ya sea lo que se ve u oye en el hogar, medios masivos de comunicación, etc. Aún así es muy limitado pensar que todo lo promueve la curiosidad y los malos ejemplos puertas adentro. Ya se sabe, por ejemplo, que mucho de los embarazos adolescentes no se deben solo a un descuido sino a lo que implican en una estructura familiar. Digamos que una niña, hermana mayor de otros 4 hermanos chicos, a los cuales tiene que atender y partirse la espalda para lavarles y hacer sus weas, queda embarazada. A la mente saltan ideas automáticas como ignorancia, falta de precaución, mala dirección en el hogar, etc. A pesar de esto, el embarazo resulta también como el escape de una vida esclavizada porque el embarazo representa una escalada en la jerarquía de
Aunque el embarazo este un tanto dislocado de la temática del sexo en adolescentes que se trata al comienzo, es un incentivo para que nos preguntemos, ¿Qué buscan los jóvenes con el sexo?, ¿Qué se gana más allá del placer y la curiosidad que todos parecen acertar como únicas respuestas? (de ahí la analogía con la historia del embarazo), ¿Qué otro significado puede tener?, ¿Se trata de ganancias o no?
Más importante aún, y que pareciera que no se ha tomado en consideración, es la rotulación y estigmatización de hombre y mujer como géneros. Como no podemos decir que hemos salido de una sociedad machista, porque lo sigue siendo, es importante pensar en las repercusiones. Para el hombre difícilmente esta muestra de sexo temprano significará la pérdida de la masculinidad, muy por el contrario, la fortalece (hasta que te llega la noticia que te tienes que hacer responsable de un cabro chico), pero para la mujer resulta muy dañino puesto que esta la tendencia social y distorsionada a generalizar. Si una mujer es puta, todas lo son y si un hombre es mujeriego, todos lo son. Hay un chiste que ilustra muy bien esta generalización y estigmatización de los géneros masculino y femenino, basándonos en la definición de roles, dependiendo si los cumple un hombre o una mujer, van algunos ejemplos:
Zorro: Valiente héroe del pueblo que defendió la soberanía
Zorra: Puta
Aventurero: Intrépido hombre en busca de nuevas experiencias de alto riesgo
Aventurera: Puta
Escalador: Actividad de aquel hombre que practica el alpinismo
Escaladora: Puta
Domador: Hombre que controla a las bestias en espectáculos circenses.
Domadora: Puta
El desmedro implícito en el abordaje de la temática del sexo en adolescentes es algo que aún no se ha captado ni atendido debidamente, más aún, es un tema que se aborda al margen de los personajes centrales de la historia (los jóvenes), teniendo estos poco peso en los medios y en las noticias, resultando como objetos de discriminación y rechazo.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
duda al paso...
¿Que mierda es "Chile Primero" ?









